Durante su estadía en Chile, el Teniente Gilliss se codeó con gran parte de la intelectualidad local, como por ejemplo, Andrés Bello, quien le hizo entrega de los ocho tomos de la Historia Política y Física de Chile, escrita por Claudio Gay. Por otro lado, Ignacio Domeyko intercedió a nombre del Gobierno para concretar la compra del observatorio.

Las redes que tejió le permitieron estudiar otras dimensiones del Chile de la época, como su geografía, clima, flora y fauna, además de aspectos sociales. Incluso luego de su partida del país, en 1852, actuó como puente entre las autoridades de su país y las chilenas y facilitó los primeros contactos entre la U. de Chile y el Instituto Smithsonian.

“En ese sentido, podríamos decir que Gilliss fue un aglutinador social, y particularmente de hombres de ciencia”, concluye Germán Hidalgo.